Después de semanas de búsqueda, Dylan Ezequiel Santillán fue detenido en Lanús Oeste. El joven, acusado de ser uno de los autores del crimen del policía federal Matías Nahuel Ceballos, estaba prófugo desde agosto, cuando escapó de la Unidad Penitenciaria N.º 57 de Campana.
El sospechoso fue localizado en el barrio Villa Jardín, donde había ido a participar de una fiesta por el cumpleaños de una amiga. La información llegó a los investigadores y permitió montar un operativo que terminó con su captura.
Santillán tenía una orden de captura internacional y el Ministerio de Seguridad bonaerense había ofrecido una recompensa de entre 5 y 10 millones de pesos para quien aportara datos que permitieran encontrarlo.
La detención estuvo a cargo de efectivos de la DDI Avellaneda-Lanús, que habían recibido información precisa sobre el lugar donde se encontraba el prófugo.
Cuando los policías llegaron a la casa de Villa Jardín, vieron a Santillán en la puerta. Al advertir la presencia de los agentes, el joven intentó refugiarse dentro del domicilio.
Matías Ceballos, el policía asesinado por el preso que se escapó del penal de Campana. (Foto: gentileza Política del Sur).
Ante esa situación, la fiscalía ordenó un allanamiento de urgencia. Los efectivos ingresaron al domicilio, lograron reducir al sospechoso y concretaron la detención.
Según confirmaron fuentes judiciales a Diario Conurbano, con la captura de Santillán quedó cerrado el círculo sobre los integrantes de la banda que estaban vinculados con el asesinato de Ceballos.
El homicidio ocurrió el 27 de marzo, cuando el cabo Matías Nahuel Ceballos, de 31 años, fue sorprendido por cuatro delincuentes que se movilizaban en dos motos.
El policía, que estaba junto a su pareja frente a un comercio de Lanús, intentó defenderse con su arma reglamentaria pero recibió dos disparos y murió poco después en el Hospital Evita.
Los delincuentes persiguieron al policía y a su pareja. (Foto: captura de video TN).
La investigación permitió identificar a Santillán como uno de los sospechosos. En mayo, el joven fue detenido durante un allanamiento realizado en el mismo barrio donde había ocurrido el ataque.
Pero el encierro duró pocos meses.
El 20 de agosto, Santillán volvió a convertirse en prófugo después de protagonizar una cinematográfica fuga de la Unidad Penitenciaria N.º 57 de Campana junto a otro interno.
Según la investigación, ambos utilizaron una cuerda para trepar los muros del establecimiento penitenciario y así lograron salir del predio.
Después, escaparon en un auto blanco que los esperaba sobre la Ruta Provincial N.º 6.
Desde entonces, Santillán era intensamente buscado y se había convertido en uno de los prófugos prioritarios para los investigadores.