El refuerzo previsional fue prorrogado por el Gobierno nacional a través del Decreto 1296/2026, aunque sin modificaciones en su valor. Desde marzo de 2024, cuando comenzó a implementarse, el monto permanece fijo y quedó muy por detrás de la evolución de la inflación.
De acuerdo con las cifras difundidas en el informe, para recuperar su capacidad de compra inicial, el bono debería alcanzar los $231.253. Esto representa una diferencia de $161.253 respecto de los $70.000 que se pagan actualmente.
En marzo de 2024, el bono representaba el 34,2% del ingreso total de un jubilado que cobraba el haber mínimo. Para noviembre de 2026, esa participación cayó al 13,6%, con una jubilación base de $444.158,46.
De esta manera, los adultos mayores que perciban el haber mínimo y accedan al refuerzo cobrarán aproximadamente $514.158,46 brutos durante noviembre.

Jubilaciones: cómo impacta la inflación en el bono
La diferencia en los mecanismos de actualización explica buena parte del deterioro. Mientras las jubilaciones tienen aumentos mensuales vinculados con la inflación, aunque con dos meses de rezago, el bono extraordinario permanece congelado desde hace más de dos años y medio.
Esta situación provoca que el refuerzo pierda cada vez más participación en los ingresos previsionales. Aunque la jubilación base recibe incrementos periódicos, los $70.000 adicionales mantienen el mismo valor nominal.
El escenario afecta especialmente a quienes dependen de la jubilación mínima para afrontar los gastos cotidianos. Alimentos, medicamentos, servicios y vivienda representan algunas de las principales necesidades que deben cubrir los adultos mayores con ingresos que pierden capacidad de compra frente a la suba de precios.